Esa es la principal conclusión de una reciente investigación publicada en el British Journal of Sports Medicine, que analizó cómo diferentes pautas de pausas activas influyen tanto en la salud como en la productividad. El estudio concluye que interrumpir el tiempo que se permanece sentado una vez cada sesenta minutos ofrece el mejor equilibrio entre beneficios físicos, bienestar psicológico y facilidad de aplicación en el día a día.
El sedentarismo, un reto creciente en las oficinas
La transformación digital ha incrementado el número de profesionales que pasan la mayor parte de su jornada sentados. En los países desarrollados, diversos estudios estiman que los adultos permanecen entre 11 y 12 horas al día en posición sedentaria, sumando tanto el tiempo de trabajo como el de ocio. Permanecer inmóvil durante periodos prolongados se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer y trastornos relacionados con la salud mental.
España no es ajena a esta realidad. Un estudio basado en las Encuestas Nacionales y Europeas de Salud muestra que la prevalencia del sedentarismo en la actividad principal aumentó del 31,2 % en 1987 al 38,4 % en 2020, lo que refleja una tendencia creciente.

Un estudio con más de 19.000 participantes
Para evaluar cómo introducir movimiento en la rutina laboral, los investigadores desarrollaron una intervención de dos semanas en la que participaron más de 19.000 adultos. Cada persona eligió uno de tres patrones de pausas activas: caminar cinco minutos cada 30 minutos, cada hora o cada dos horas, manteniendo al mismo tiempo sus actividades habituales.
Aunque todas las opciones fueron consideradas viables por los participantes, los resultados mostraron diferencias relevantes. Las pausas cada media hora generaban los mayores beneficios sobre el bienestar, pero también resultaban más difíciles de mantener de forma constante. En el extremo opuesto, los descansos cada dos horas eran más fáciles de integrar en la agenda, aunque sus efectos positivos eran menos evidentes.
El punto de equilibrio apareció con las pausas de cinco minutos cada hora, una frecuencia que combinó mejoras apreciables en el bienestar con una elevada adherencia por parte de los participantes.
Mejor estado de ánimo sin perder productividad
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que los descansos activos no solo repercutieron en la salud percibida, sino también en la experiencia laboral.
Las personas que incorporaron estas pausas manifestaron sentirse menos fatigadas al finalizar la jornada, mostraron un estado de ánimo más positivo y declararon un mayor nivel de compromiso con su trabajo. Al mismo tiempo, no se observaron descensos en la productividad percibida, un aspecto especialmente relevante para las empresas que todavía consideran las pausas como una posible pérdida de tiempo.
Estos resultados refuerzan la idea de que favorecer pequeños momentos de movimiento no implica trabajar menos, sino trabajar en mejores condiciones.

El diseño de la oficina también influye
Promover pausas activas resulta mucho más sencillo cuando el espacio de trabajo está preparado para ello. La reubicación de las impresoras, el Work café, áreas colaborativas o espacios informales puede incentivar desplazamientos naturales a lo largo de la jornada sin necesidad de implantar programas complejos.
En este contexto, el diseño de oficinas evoluciona hacia entornos que favorecen el movimiento espontáneo, combinando puestos ergonómicos con áreas destinadas a reuniones informales, colaboración o descanso. En este sentido, Sedus lleva años insistiendo este enfoque en sus soluciones de mobiliario, desarrollando espacios flexibles que facilitan alternar entre diferentes posturas y formas de trabajar.

Una medida sencilla con beneficios a largo plazo
Más allá de los resultados inmediatos, los investigadores destacan que la elevada aceptación de estas pausas constituye uno de los hallazgos más relevantes. La flexibilidad para decidir cuándo levantarse favorece que el hábito pueda mantenerse con el tiempo, aumentando las probabilidades de que forme parte de la cultura organizativa.
Aunque serán necesarias nuevas investigaciones para confirmar si estos beneficios se mantienen durante periodos más largos, la evidencia disponible apunta en una dirección clara: incorporar cinco minutos de movimiento cada hora es una intervención sencilla, de bajo coste y fácilmente aplicable en cualquier oficina. En un momento en el que las empresas buscan mejorar simultáneamente el bienestar, la experiencia del empleado y la productividad, pequeñas acciones como esta pueden marcar una diferencia significativa. Después de todo, fomentar un entorno de trabajo saludable no siempre requiere grandes inversiones; en ocasiones basta con recordar que el mejor aliado contra el sedentarismo es, simplemente, levantarse y caminar unos minutos.
canales de redes sociales:
