La Generación Z, la que más socializa con la vuelta a la oficina

La Generación Z, la que más socializa con la vuelta a la oficina

Casi un tercio (31,7 %) de los trabajadores de la Generación Z, es decir, los nacidos entre 1997 y 2012, reconoce que socializa más con sus colegas desde que pasa más tiempo en la oficina, frente al 17,7 % de los millennials (nacidos entre 1981 y 1996). Los jóvenes también reportan más amistades nuevas y más interacción cara a cara que sus compañeros de más edad. La conclusión del estudio: la idea de que la Generación Z solo quiere teletrabajar no se sostiene; muchos jóvenes buscan flexibilidad, pero también vínculos, aprendizaje y sentido de comunidad.

España, en la misma dirección

El fenómeno no es exclusivo del Reino Unido. Según el informe Del teletrabajo a la presencialidad, de la Fundación Máshumano y del Future for Work Institute, el 96 % de las grandes empresas españolas combina ya trabajo presencial y remoto, aunque la mayoría se ha estabilizado en fórmulas moderadas de uno o dos días de teletrabajo semanal. El informe Teletrabajo 2025 de ONTSI confirma la tendencia: el 15,4 % de las personas ocupadas trabaja desde casa al menos parte de la semana, el porcentaje más alto registrado hasta la fecha, con una media próxima a tres días semanales en remoto. La comparativa generacional también se repite aquí: solo el 20 % de la Generación Z española prefiere teletrabajar tres días, frente al 50 % de los baby boomers.

Oficinas a media ocupación, pero con un patrón claro

Los datos internacionales sitúan la ocupación media de oficinas entre el 50 % y el 60 %, muy por debajo de los niveles previos a la pandemia, con una asistencia concentrada de martes a jueves. Un análisis del uso de ascensores en grandes ciudades europeas detectó que el uso de las oficinas creció un 21 % en 2025, aunque con contrastes: Madrid lidera el regreso a la presencialidad, mientras Barcelona muestra un comportamiento más irregular, posiblemente por su mayor peso tecnológico y de startups.

En España, además, el desplazamiento sigue siendo un freno relevante: en Madrid o Barcelona muchos trabajadores dedican entre 45 y 60 minutos por trayecto, lo que exige que la oficina compense ese esfuerzo con algo que el hogar no pueda ofrecer.

De obligar a convencer

El debate ya no gira en torno a cuántos días acudir, sino para qué. Las llamadas «colisiones casuales» —encuentros espontáneos junto a la máquina de café o en un pasillo— se han convertido en uno de los grandes argumentos a favor de la presencialidad, y explican por qué crecen los Work Cafés y las zonas informales frente al escritorio tradicional. Al mismo tiempo, aumenta la demanda de cabinas individuales y espacios acústicos para videollamadas, ya que las salas grandes de reuniones cada vez se usan menos.

Una oficina más intencional

El conjunto de datos —de Reino Unido y de España— apunta en la misma dirección: la oficina física deja de ser un lugar de producción por defecto para convertirse en un destino elegido, valorado por el aprendizaje informal, el networking y la pertenencia, sobre todo entre quienes empiezan su carrera. Para los equipos de RRHH y de diseño de espacios, la lección práctica es clara: fomentar zonas de encuentro y ubicaciones bien conectadas puede ser tan decisivo como la flexibilidad horaria. No se trata de elegir entre oficina o teletrabajo, sino de diseñar entornos híbridos que respondan a lo que cada generación realmente valora.

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