Las bajas baten records en España
Según el XV Informe Adecco sobre Absentismo Laboral, en el primer trimestre de 2026 se perdió el 7,6 % de las horas pactadas en España, de las cuales un 5,9 % correspondió a incapacidad temporal. En términos absolutos, esto equivale a una media diaria de más de 1,5 millones de personas ausentes de su puesto de trabajo. El coste asociado no es menor: el propio informe estima que el absentismo costó 59.109 millones de euros en 2025, en torno al 3,7 % del PIB, un 11,7 % más que el año anterior. La industria (7,9 %) y los servicios (7,7 %) encabezan la tasa por sectores, mientras que el mapa autonómico muestra a Asturias, Canarias y el País Vasco entre los territorios más afectados.
Detrás de estas cifras hay un cambio de fondo en las causas médicas. Un informe del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que los trastornos mentales son ya la segunda causa de incapacidad temporal por número de episodios en España, y la primera por duración media, con un incremento del 111 % en cinco años. El Observatorio de Contingencias Comunes de Asepeyo confirma esta tendencia: en las grandes empresas, las bajas por salud mental concentraron el 37 % de los días de incapacidad en 2025, un porcentaje que sube alrededor de un punto cada año. Otros análisis, como los del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), coinciden en que estos procesos no solo son más frecuentes, sino también mucho más largos que la media: mientras una baja médica ordinaria ronda los 45 días, las asociadas a trastornos mentales pueden superar ampliamente los 80 días.

España, por encima de la media europea en estrés laboral
Los datos de percepción son igual de reveladores que las estadísticas de bajas. El Cigna International Health Study sitúa en un 30 % el porcentaje de profesionales en España que califica su entorno laboral como estresante, cinco puntos por encima de la media internacional (25 %). El Barómetro del Talento 2026 de ManpowerGroup eleva aún más el foco: un 64 % de los trabajadores españoles afirma experimentar estrés o niveles altos de estrés a diario, y un 68 % declara haber sufrido «burnout» recientemente, citando como principales causas la presión, la carga de trabajo excesiva y las jornadas poco flexibles.
A nivel institucional, la última encuesta OSH Pulse de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA) confirma la brecha: en la UE, un 29 % de los trabajadores dice sufrir estrés, depresión o ansiedad relacionados con el trabajo, pero en España ese porcentaje sube al 40 %. El informe de UGT sobre Salud Mental y Trabajo, con datos similares, cifra la exposición a alta presión de tiempo o sobrecarga en un 48 % de la plantilla española, también por encima de la media europea. El resultado de esta acumulación de presión tiene, además, un coste de retención de talento: según datos recogidos por Wellhub, un 24 % de los trabajadores en España se ha planteado abandonar su empleo por estrés.

La fatiga digital, un factor que crece con el trabajo híbrido
Buena parte de este desgaste tiene un origen muy concreto: la manera en que trabajamos desde que el modelo híbrido se normalizó. Un estudio reciente de la investigadora Elisabeth Marsh, analizado en el número 17 de Sedus Insights, identifica cinco fuentes recurrentes de tensión asociadas al trabajo digital: la hiperconectividad (la expectativa de estar siempre disponible), la fatiga por pantallas y reuniones virtuales, los problemas técnicos que interrumpen el ritmo de trabajo, el miedo a perderse información relevante y una mezcla de ansiedad y sobreesfuerzo derivada del uso constante de herramientas digitales.
El estudio apunta a un dato especialmente llamativo: presionados por la llamada «paranoia de productividad», algunos empleados llegan a añadir hasta 67 minutos extra al día solo para demostrar que están rindiendo mientras trabajan fuera de la oficina. Las personas de más edad, señala la investigación, tienden a experimentar más ansiedad ante los cambios de herramientas o las caídas de conexión que sus compañeros más jóvenes. La conclusión de Marsh no es que el trabajo híbrido sea perjudicial en sí mismo, sino que sin límites claros ni acompañamiento organizativo puede convertirse en una fuente constante de tensión.

La respuesta pasa por repensar el espacio de trabajo
Frente a este panorama, una parte del sector del diseño de oficinas está reformulando su propuesta de valor: ya no se trata solo de mobiliario, sino de bienestar organizativo. Sedus lleva años defendiendo la idea de que los descansos no son una interrupción del trabajo, sino parte de él. Su enfoque de Slow Office Design se apoya en evidencias de la neurociencia: tras 90 minutos de trabajo concentrado, el cerebro necesita una recuperación real, no una pausa superficial frente al ordenador de pie. Ignorar ese ritmo no aumenta la productividad, sino que dispara los errores y el agotamiento.
De ahí surgen soluciones físicas concretas, como las cabinas insonorizadas se:hive, los módulos de retiro se:cube o el sillón se:cove, pensados para dar cabida a la concentración, la conversación confidencial o simplemente la pausa consciente dentro de la oficina abierta. Es la misma lógica que impulsó el concepto de «Oficina Detox»de la marca: un ecosistema de trabajo que combina diseño biofílico, zonas diferenciadas para cada necesidad (colaboración, concentración, relajación) y un objetivo explícito de contrarrestar la fatiga digital mediante el espacio físico.

Esta filosofía se consolida ahora bajo un lema más amplio: «Spaces that Care – Wellbuilding for Human Nature», el concepto con el que Sedus se presenta en Orgatec 2026, la feria internacional del mundo del trabajo que se celebrará en Colonia del 27 al 30 de octubre. Como explica Ernst Holzapfel, director de marketing de la compañía, la idea de fondo es sencilla: los espacios influyen en cómo se sienten, se comportan y rinden las personas, y un buen entorno de trabajo debe ofrecer tanto concentración como interacción, tanto estimulación como calma, en lugar de imponer una única forma estandarizada de trabajar. El «Wellbuilding» no se limita a medidas de confort individuales, sino que aborda la interacción entre las personas, el espacio, el mobiliario y la organización. Los visitantes podrán experimentar esta propuesta en el pabellón 6.1 del recinto ferial de Colonia.
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