Por qué la mejor postura no se mantiene igual durante mucho tiempo

Por qué la mejor postura no se mantiene igual durante mucho tiempo

Ya sea en la oficina o teletrabajando desde casa, muchas personas pasan gran parte del día sentadas. A menudo intentan sentarse lo más erguidas posible y mantener esa postura durante largos periodos de tiempo. Sin embargo, esta no es necesariamente la mejor solución. Incluso una postura sentada ergonómicamente correcta puede resultar agotadora a la larga si el cuerpo apenas se mueve.

Por lo tanto, para trabajar de forma saludable, no se trata solo de cómo nos sentamos, sino también de con qué frecuencia cambiamos de postura. 

 

 

Por qué resulta agotador permanecer sentado en la misma posición durante largos periodos de tiempo

Nuestros cuerpos están diseñados para moverse. Si permanecemos en la misma posición durante mucho tiempo, ciertos músculos están sometidos a una tensión constante, mientras que otros están menos activos. Esto puede provocar tensión en el cuello, dolor de espalda o una sensación general de rigidez.

Por eso no es necesario sentarse perfectamente erguido todo el tiempo. Es mucho más importante darle al cuerpo oportunidades regulares para moverse y adoptar diferentes posturas. Sentarse un poco más erguido, inclinarse hacia atrás, cambiar el peso del cuerpo o levantarse brevemente: incluso pequeños cambios como estos aportan más variedad a tu jornada laboral.

 

1. Sentarse de forma dinámica: movimiento en lugar de una postura rígida

Sentarse de forma dinámica significa cambiar de postura con regularidad, en lugar de permanecer en la misma posición durante horas y horas. Debes sentirte libre para moverte y aprovechar el respaldo de tu silla de oficina. 

Por ejemplo, podrías hacer lo siguiente de vez en cuando: 

  • cambiar tu postura al sentarte y desplazar el peso del cuerpo,
  • reclinarte deliberadamente para aliviar la presión sobre la espalda,
  • relajar los hombros y estirar la parte superior del cuerpo,
  • cambiar la posición de los pies y mover las piernas. 

Una silla de oficina ergonómica puede ayudar a fomentar estos cambios de postura. La black dot de Sedus, por ejemplo, favorece el sentarse de forma activa gracias a su diseño ajustable y se adapta a diferentes usuarios. Esto facilita mantenerse en movimiento mientras se trabaja. 

Es importante tener en cuenta que no existe una única postura para sentarse que sea la adecuada durante todo el día. La clave está en la variedad.

2. Está bien recostarse y relajarse

Muchas personas asocian una buena postura al sentarse con mantener la espalda lo más recta posible. Sin embargo, recostarse también forma parte de una rutina variada al sentarse. El respaldo puede sostener el cuerpo y ayudarte a adoptar una posición más relajada de vez en cuando.

Especialmente cuando se trabaja con el ordenador durante largos periodos, puede resultar agradable cambiar de postura y recostarse un momento. Tu puesto de trabajo debe ajustarse de manera que puedas seguir trabajando cómodamente y alcanzar fácilmente la pantalla, el teclado y el ratón.

3. Alterna regularmente entre estar sentado y de pie

No son solo las diferentes posturas al sentarse las que fomentan un mayor movimiento. Alternar entre estar sentado y de pie también aporta variedad a la jornada laboral.

Si utilizas un escritorio regulable en altura, puedes, por ejemplo, realizar una tarea mientras estás sentado y luego continuar trabajando en la siguiente tarea de pie. Además, los paseos cortos —como ir a la impresora o hacer una breve pausa para moverse— ayudan a romper los largos periodos de estar sentado.

Un puesto de trabajo adecuado puede configurarse de forma flexible para este fin. La temptation c, por ejemplo, es un escritorio regulable en altura que te permite trabajar sentado o de pie.

Es importante tener en cuenta que permanecer de pie durante largos periodos no debe ser tu única postura. Lo mejor es alternar regularmente entre diferentes posturas y moverse también.

4. Adaptar tu puesto de trabajo a tu cuerpo

Para garantizar que el cambio de postura funcione bien en el día a día, el mobiliario también debe ser el adecuado. Un espacio de trabajo ergonómico favorece una postura natural y te permite cambiar cómodamente entre diferentes posiciones. 

Unas cuantas reglas básicas sencillas pueden ayudarte en esto: 

  • Ajusta la altura del asiento: Tus pies deben apoyarse firmemente en el suelo y tus piernas deben tener espacio suficiente para moverse.
  • Utiliza el respaldo: Debe proporcionar un apoyo cómodo para la espalda y, al mismo tiempo, permitirte moverte.
  • Coloca la pantalla correctamente: La pantalla debe estar colocada de manera que puedas trabajar sin tener que inclinarte hacia delante constantemente ni ladeando la cabeza demasiado.
  • Asegúrate de que el teclado y el ratón estén al alcance de la mano: tus brazos y hombros deben permanecer lo más relajados posible.
  • Reserva tiempo para moverte: levantarte con regularidad y tomarte breves descansos para moverte debería ser una parte natural de tu rutina diaria de trabajo. 

Sin embargo, una silla ergonómica por sí sola no es suficiente. Solo la combinación de un mobiliario adecuado, la actividad física y los cambios regulares de postura es lo que hace que el lugar de trabajo sea más variado.

5. Pequeños cambios con gran impacto

Hacer más ejercicio en el trabajo no tiene por qué ser complicado. A menudo, incluso pequeños hábitos pueden ayudar a evitar períodos prolongados de estar sentado en una misma posición.

Por ejemplo, cuando estés hablando por teléfono, puedes levantarte y dar unos pasos. Después de trabajar frente a la pantalla durante mucho tiempo, puedes girar los hombros, estirarte o dar un breve paseo por la habitación. Alternar conscientemente entre sentarte erguido e inclinarte hacia atrás también se puede incorporar fácilmente a tu rutina diaria.

La clave es no esperar a que la espalda ya esté tensa para moverte. Al cambiar de postura con regularidad, sigues proporcionando a tu cuerpo nuevos estímulos.

Conclusión: la mejor postura es la siguiente

No existe una postura perfecta para sentarse que sirva para todo el mundo durante toda la jornada laboral. Incluso una postura ergonómicamente correcta puede resultar incómoda con el tiempo si se mantiene sin cambios durante demasiado tiempo.

Por eso, la regla más importante es: no intentes sentarte perfectamente durante el mayor tiempo posible, sino cambia de postura con regularidad. Siéntate erguido a veces, recuéstate hacia atrás otras veces, levántate y muévete entre medias: es esta variedad la que marca la diferencia.

Con sillas de oficina ergonómicas, escritorios regulables en altura y breves descansos para moverte, puedes hacer que tu jornada laboral sea más activa. Al fin y al cabo, no se trata de encontrar esa única postura perfecta, sino de poder adoptar una diferente de vez en cuando.

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