Durante la mesa redonda «La oficina ya no es un lugar, sino un centro de experiencias», líderes de RR. HH., gestión de instalaciones y patrimonio inmobiliario corporativo compartieron cómo sus organizaciones se están adaptando a este cambio. A pesar de las diferencias entre sectores y culturas organizativas, sus perspectivas coincidían en un punto.
El lugar de trabajo se valora ahora como una experiencia global. Y la hospitalidad se está convirtiendo en un factor clave de esa experiencia.
Esto concuerda plenamente con lo que observamos en Sedus. El lugar de trabajo no es solo un entorno funcional. Es un espacio que da forma a comportamientos, emociones y conexiones. Diseñarlo significa diseñar cómo se sienten, interactúan y rinden las personas.
La oficina como experiencia vivida
Durante años, la estrategia del lugar de trabajo se centró en la eficiencia, la densidad y la estandarización. Hoy en día, la pregunta ha cambiado.
¿Por qué deberían los empleados acudir a la oficina?
Las respuestas compartidas en Estambul fueron claras. La gente acude en busca de conexión, de energía, de comodidad en sus rutinas diarias y de un sentido de pertenencia. La oficina debe ofrecer algo que no puedan replicar plenamente en otros lugares.
En Sipay, este cambio ya está integrado en su enfoque. Como explicó Özge Korkmaz, directora de Recursos Humanos, no se considera a los empleados como usuarios pasivos del lugar de trabajo, sino como colaboradores activos en su diseño. Se recopilan datos de forma continua a través de encuestas de compromiso y conversaciones individuales, y la oficina evoluciona en consecuencia.
Este enfoque conduce a decisiones concretas. Los espacios de aprendizaje compartidos fomentan el intercambio de conocimientos entre compañeros. Pequeños pero significativos servicios, como los kits de higiene disponibles en los aseos, responden a necesidades diarias reales, desde el desplazamiento al trabajo hasta las actividades a la hora del almuerzo.
Estas elecciones reflejan una realidad más amplia. El lugar de trabajo ya no es un activo fijo. Es un entorno vivo que se adapta a las personas, a sus ritmos y a sus expectativas.

Özge Korkmaz, directora de Recursos Humanos de Sipay
Diseñar para la emoción a través de pequeños detalles
Una de las ideas más impactantes del panel es que los empleados crean un vínculo emocional a través de las experiencias cotidianas.
En Aygaz, esto quedó patente durante un importante proyecto de traslado. Tal y como compartió Esra Topkoç, directora de Recursos Humanos, cuando la empresa anunció el traslado desde un edificio histórico, los empleados no preguntaron por los metros cuadrados ni por la distribución. Sus primeras preguntas fueron sobre la cafetería, la comida, el personal de servicio al que estaban acostumbrados y los rituales a los que estaban acostumbrados.
Para muchos, el lugar de trabajo no era solo un edificio. Era un lugar lleno de recuerdos, hábitos y momentos compartidos. Algunos empleados llegaron incluso a expresar la sensación de estar dejando el «hogar familiar».
Esto pone de relieve un principio clave. El valor de un lugar de trabajo no reside solo en la calidad de su diseño, sino en su capacidad para crear continuidad y significado.
En Sedus, observamos a menudo que la inclusión y el bienestar se construyen a través de estos pequeños detalles. La forma en que un espacio te da la bienvenida, la comodidad de los materiales, la claridad de la circulación o la posibilidad de elegir cómo y dónde trabajar. Estos elementos crean una sensación de seguridad psicológica y de pertenencia.
La hospitalidad es el nexo que conecta todo esto. Traduce el diseño en experiencia.

Esra Topkoç, directora de Recursos Humanos de Aygaz
La comida y la bebida como parte de la experiencia en el lugar de trabajo
La comida fue uno de los temas más debatidos durante la mesa redonda de Estambul.
En todas las organizaciones representadas, la comida ya no se considera un simple servicio. Es un componente fundamental de la experiencia en el lugar de trabajo.
En Bayer, Semih Karagöz, director de Gestión de Instalaciones, explicó cómo el trabajo híbrido ha transformado las expectativas. Cuando los empleados acuden a la oficina solo unos pocos días a la semana, cada momento debe aportar valor. La comida se convierte en un factor que impulsa la presencia.
Esto ha dado lugar a varias adaptaciones:
- opciones de comida más flexibles
- horarios de servicio ampliados
- nuevos formatos, como las estaciones de «bowls» para comidas rápidas y saludables
- eventos gastronómicos temáticos que aumentan la asistencia a la oficina
El impacto es visible. La asistencia aumenta los días en que la experiencia es más rica.
La comida también reduce las fricciones diarias. Ahorra tiempo, simplifica las rutinas y crea oportunidades naturales para la interacción. Como señaló Özge Korkmaz, decidir qué comer cada día supone una carga cognitiva. Cuando el lugar de trabajo elimina esa fricción, favorece el bienestar y la concentración.
Esto concuerda con el cambio más amplio que observamos en el diseño de los lugares de trabajo. Los espacios ya no se organizan únicamente en torno a las tareas. Se organizan en torno a momentos. Llegada, reunión, comida, concentración, descanso. Cada uno de estos momentos requiere una atmósfera y un nivel de comodidad específicos.

Semih Karagöz, director de Gestión de Instalaciones de Bayer
Equilibrio entre conexión y concentración
Si bien la hospitalidad mejora la dimensión social de la oficina, también debe favorecer la concentración y el rendimiento.
En Deutsche Bank, representado por Yılma Karatuna de CBRE, la estrategia del lugar de trabajo se estructura en torno al propósito, el lugar, las personas y el rendimiento. Este marco refleja la necesidad de alinear los objetivos empresariales con la experiencia humana.
La oficina debe ahora dar cabida a necesidades diversas y, en ocasiones, contradictorias. Colaboración y concentración. Flexibilidad y estructura. Coordinación global y cultura local.
Este equilibrio constituye el núcleo del enfoque «Mindful Office» desarrollado por Sedus.
En lugar de optimizarla para un uso dominante, la oficina se diseña como una secuencia de experiencias que favorecen diferentes estados a lo largo del día. Momentos de interacción, momentos de concentración e es, momentos de pausa. Cada uno requiere un entorno específico, con el nivel adecuado de estimulación, comodidad y control.
En la práctica, esto se traduce en:
- una gama más amplia de entornos de trabajo, desde espacios abiertos y sociales hasta otros tranquilos y protegidos
- zonas de concentración específicas donde se reducen las interrupciones
- espacios que permiten transiciones rápidas entre el trabajo colaborativo y el individual
- servicios y entornos que se adaptan a horarios flexibles
La tecnología y los datos respaldan este equilibrio. Ayudan a las organizaciones a comprender cómo se utilizan los espacios y a adaptarlos con el tiempo.
El reto ya no es elegir entre la colaboración y la concentración. Es hacer posible ambas, de una forma que resulte natural para los empleados.

Yılma Karatuna, de CBRE
La hospitalidad como motor del rendimiento y el valor
Lo que une a todos estos ejemplos es un cambio en la forma de valorar el lugar de trabajo.
La oficina ya no se considera solo un centro de costes. Se reconoce como una herramienta estratégica para impulsar el compromiso, la retención y el rendimiento.
Los indicadores compartidos durante la mesa redonda son claros:
- mayores puntuaciones de compromiso
- menor rotación de personal
- una colaboración más sólida
- mayor asistencia cuando se ofrecen experiencias significativas
En Sipay, los niveles de compromiso aumentaron significativamente tras las iniciativas relacionadas con el lugar de trabajo y los recursos humanos, mientras que la rotación de personal disminuyó. Estos son resultados cuantificables.
En Bayer, surge otra dimensión. Al optimizar su espacio inmobiliario, la empresa pudo alquilar parte de su edificio. La calidad de la experiencia en el lugar de trabajo influyó a la hora de atraer a un nuevo inquilino. La hospitalidad, en este caso, contribuye no solo a la experiencia de los empleados, sino también al valor empresarial.
Esto refleja una realidad más amplia. Un lugar de trabajo bien diseñado y bien gestionado crea valor más allá de su función inicial.

Diseñar el lugar de trabajo como una experiencia de acogida
Los debates en Estambul apuntan hacia una dirección clara. Diseñar un lugar de trabajo hoy en día significa diseñar una experiencia que sea intuitiva, solidaria y humana.
Una forma de interpretar este cambio es a través de cuatro dimensiones complementarias:
- Bienvenida: crear experiencias de llegada claras y cálidas
- Nutrir: ofrecer entornos de restauración flexibles y de alta calidad
- Conectar: facilitar la interacción y los momentos compartidos
- Recuperación: favorecer la concentración, la calma y el descanso
Estas dimensiones no son nuevas. La mayoría de las organizaciones ya las abordan de alguna manera. Pero a menudo están fragmentadas, tratadas como capas separadas en lugar de como una experiencia coherente. El reto hoy en día es unirlas.
En Sedus, esto se alinea con una reflexión más amplia sobre cómo el lugar de trabajo puede apoyar los diferentes estados humanos a lo largo del día. No solo la eficiencia, sino también el bienestar, la inclusión y el rendimiento a largo plazo.
Aquí es donde cobran relevancia enfoques como el de la «oficina consciente». No añaden complejidad. Ayudan a estructurar la experiencia, de modo que las personas puedan moverse con naturalidad entre la interacción, la concentración y la recuperación.
La oficina hoy
La oficina ya no es el lugar predeterminado para trabajar. Es un destino que las personas eligen.
Esto cambia las expectativas. Los empleados comparan el lugar de trabajo con cualquier entorno en el que se sientan cómodos, eficientes y valorados.
En este contexto, la hospitalidad se vuelve esencial. Es lo que transforma un espacio funcional en un lugar al que la gente quiere volver.
Los lugares de trabajo más exitosos no son los más complejos. Son aquellos que saben cómo acoger a las personas.
Las conversaciones en Estambul dejaron una cosa clara. La oficina hoy en día no es solo el lugar donde trabajamos. Se trata de cómo nos reciben cuando llegamos allí.

Sinem Beaujean, estratega de compromiso global en Sedus y moderadora del panel
Acerca de la autora
Sinem Beaujean
Sinem Beaujean es estratega de compromiso global en Sedus, donde conecta a líderes inmobiliarios corporativos, diseñadores y socios en torno al futuro del trabajo. Con más de 15 años de experiencia en el sector de los espacios de trabajo, opera en la intersección entre la estrategia, el diseño y el desarrollo empresarial. También colabora con la revista Office ET Culture y participa activamente en redes del sector como CoreNet Global y CREW Network, donde fomenta el intercambio de conocimientos y el diálogo en todo el ecosistema de los espacios de trabajo.
canales de redes sociales:
