Por qué la concentración se está convirtiendo en el nuevo principio rector de la oficina híbrida

Por qué la concentración se está convirtiendo en el nuevo principio rector de la oficina híbrida

La concentración se está convirtiendo en un recurso escaso

En un mundo permanentemente conectado, la atención es frágil. Las notificaciones, las herramientas digitales y las estructuras espaciales abiertas compiten constantemente por nuestra atención. Los estudios demuestran que la concentración profunda es limitada en el tiempo, cíclica y muy dependiente del entorno. Para muchas personas, lo realista es un máximo de cuatro horas de trabajo concentrado al día, siempre que las condiciones sean las adecuadas.

El trabajo híbrido intensifica este efecto. Aunque trabajar desde casa suele ofrecer tranquilidad, carece del contexto social y cultural de la organización. Por lo tanto, la oficina tiene que ofrecer más que antes: debe facilitar activamente la concentración, en lugar de dejarla al azar.

La concentración y la colaboración no son contradictorias

La idea clave es la siguiente: las oficinas deben poder hacer ambas cosas. La colaboración y la concentración no son opuestas, sino diferentes modos de atención, cada uno de los cuales requiere sus propias cualidades espaciales. El intercambio creativo se nutre de la apertura y el dinamismo; el trabajo concentrado depende de la protección, el control y el equilibrio sensorial.

Sedus INSIGHTS Nº 20 deja claro que las oficinas productivas deben concebirse como una secuencia de espacios diferenciados: desde zonas de comunicación animadas y áreas de trabajo semiprotegidas hasta zonas de concentración y tranquilidad claramente definidas. Lo más importante es que los empleados puedan elegir el entorno que se adapte a su tarea, su nivel de energía y su ritmo personal.

El diseño espacial como responsabilidad de los directivos

Esto es lo que eleva la concentración a una nueva función orientadora, no solo desde el punto de vista arquitectónico, sino también cultural. Los espacios envían señales: ¿Dónde se fomenta la conversación? ¿Dónde se fomenta el retiro? ¿Dónde se entiende la concentración como un valor compartido? Las áreas de trabajo tipo biblioteca con reglas claras o los espacios de concentración protegidos demuestran que el trabajo concentrado no es la excepción, sino una parte integral de la vida cotidiana en la oficina.

Al mismo tiempo, el control sobre el entorno inmediato cobra una importancia fundamental. La luz, la acústica, los materiales y el mobiliario influyen en la sensación de seguridad, presencia y atención de las personas. Los entornos multisensoriales y bien equilibrados ayudan a estabilizar el llamado espacio peripersonal, un requisito previo para la concentración sostenida.

La oficina como lugar para lo que falta en casa

El trabajo híbrido plantea una nueva pregunta: ¿por qué vamos a la oficina? Cada vez más, la respuesta es: para tareas que requieren tanto intercambio como profundidad. Para el pensamiento complejo, el desarrollo colaborativo y para el trabajo individual concentrado en un entorno que favorece activamente la concentración.

Las oficinas que logran este equilibrio hacen más que aumentar la productividad. Mejoran la satisfacción, el compromiso y el bienestar mental. La concentración ya no es algo deseable, sino una cualidad estratégica de los entornos de trabajo modernos.

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