Gestión de la energía en lugar de gestión del tiempo

Gestión de la energía en lugar de gestión del tiempo

La concentración sigue a la energía, no al reloj

Las investigaciones neurocientíficas demuestran que la atención y el rendimiento cognitivo fluctúan a lo largo del día. La concentración es cíclica, limitada y depende de los periodos de recuperación. Los intentos de mantener la concentración durante largos periodos de tiempo sin permitir que el cuerpo y la mente se recuperen suelen provocar fatiga, sobreestimulación y un descenso del rendimiento. 

El trabajo híbrido intensifica este efecto. Si bien las herramientas digitales ofrecen flexibilidad, también aumentan la carga cognitiva: la conectividad constante, los cambios frecuentes de contexto y la alta densidad de estímulos agotan silenciosamente nuestra energía mental, a menudo sin que nos demos cuenta.

Esto conduce a un cambio necesario de perspectiva: 
La gestión de la energía, y no la gestión del tiempo, se convierte en la tarea clave de los entornos de trabajo contemporáneos.

Los microdescansos como parte del sistema de trabajo

Sedus INSIGHTS hace hincapié en que la recuperación no debe posponerse hasta después del trabajo. Lo que realmente marca la diferencia son los microdescansos integrados en la jornada laboral, breves interrupciones que permiten recargar la energía mental y física. 

Estos descansos son más eficaces cuando no son puramente pasivos. Las investigaciones demuestran que el movimiento ligero, los cambios de ubicación o la variación sensorial favorecen la recuperación mucho más que permanecer sentado frente a una pantalla. 

Para el diseño del lugar de trabajo, esto significa: 
Los descansos no deben considerarse interrupciones de la productividad. Deben integrarse en el espacio y ser intuitivamente accesibles. 

El movimiento como catalizador cognitivo

El movimiento no es un complemento opcional, sino un componente central de la gestión de la energía. Incluso los paseos breves, los cambios de postura o los momentos de trabajo de pie pueden ayudar a cambiar el estado mental y recuperar la atención. 

Por lo tanto, los espacios que fomentan el movimiento no solo favorecen el bienestar físico, sino también la concentración. Las zonas de transición, las cafeterías de trabajo, las zonas de descanso informales o los espacios de trabajo periféricos invitan a las personas a cambiar de ubicación y, con ello, su estado interior. 

El movimiento se convierte así en un catalizador cognitivo en la vida laboral cotidiana. 

Espacios que permiten la recuperación

Otra idea clave de Sedus INSIGHTS: la recuperación depende de las condiciones sensoriales adecuadas. La luz, la acústica, los materiales y los colores influyen en la rapidez con la que las personas recuperan la energía. 

Los estímulos suaves, como la luz natural, una acústica equilibrada o los elementos biofílicos, favorecen la recuperación de la atención. Permiten que el cerebro se recupere sin esfuerzo consciente. 

Los espacios diseñados para microdescansos no tienen por qué ser espectaculares. Lo importante es que se distingan deliberadamente de las áreas de concentración o colaboración, lo que indica claramente un cambio mental. 

La gestión de la energía como tarea de diseño

Si la concentración depende de los niveles de energía, la lógica de la planificación espacial cambia: 

  • No todos los espacios tienen que permitir el máximo rendimiento.
  • Algunos espacios existen para restaurar la energía.
  • Otros facilitan la transición entre el esfuerzo y la recuperación. 

Los entornos de trabajo se convierten en sistemas que equilibran conscientemente la activación y la regeneración, en lugar de ser conjuntos de salas puramente funcionales. 

Conclusión: la productividad surge a través del ritmo

Sedus INSIGHTS Nº 20 deja una cosa clara: la concentración sostenible no es el resultado de jornadas laborales más largas o agendas más apretadas, sino de una interacción meditada entre la concentración, el movimiento y la recuperación. 

Los entornos de trabajo que favorecen la gestión de la energía no solo permiten un mejor rendimiento, sino también una mayor satisfacción y bienestar mental. Al respetar los ritmos humanos, crean las bases para un trabajo productivo en la era híbrida.

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